Fernando de la Rúa asume la presidencia acompañado por Carlos Álvarez como representante de la Alianza por el Trabajo, la Justicia y la Educación. La fórmula obtiene aproximadamente el 48% de los votos y derrota al justicialismo encabezado por Eduardo Duhalde. El nuevo mandatario recibe una economía estable en términos monetarios gracias a la convertibilidad, pero afectada por recesión, desempleo y creciente endeudamiento. La ceremonia de asunción refleja las expectativas de una parte importante de la sociedad que reclama transparencia institucional y renovación política.