Eduardo Alberto Duhalde es designado presidente por la Asamblea Legislativa en medio de una de las mayores crisis institucionales, económicas y sociales de la historia argentina. La caída del gobierno de Fernando de la Rúa, la sucesión de presidentes interinos y la crisis del sistema financiero crean un escenario excepcional. Duhalde recibe un país con niveles récord de pobreza, conflictividad social y desconfianza política. Desde el inicio plantea la necesidad de estabilizar la situación económica y convocar posteriormente a elecciones presidenciales.